Secas Mecas

Oved Contreras

EL BONO DE SALIDA…aunque en los pasillos de Palacio de Gobierno se comente que la suerte de Valentín Herrera Alarcón ya está decidida tras el resbalón con el mentado bono navideño a los trabajadores del sector Salud, lo cierto es que ese tipo de decisiones  que implican la probable malversación de 300 millones de pesos no se pudieron tomar solo en la secretaría de Salud.

Meterle el diente a esa lana tuvo que traer la venia de la tía Grinch o por lo menos del poblano Miguelón Reyes de la Secretaría de Finanzas, aunque ahora viendo que los trabajadores se pusieron sabrosos y hasta bloquearon calles en varias ciudades del estado, nadie asume su responsabilidad y todos se echan la bolita por el desaguisado…lo legal es que haya consecuencias jurídicas en contra de quien o quienes firmaron ese convenio, para que un trabajador tenga que gastarse 15 mil pesos de mercancía en una cadena de tiendas comerciales donde la familia está de acuerdo y en tiempo récord de diez días.

La periodista Quetzalli Hernández hizo el siguiente apunte en sus redes sociales a propósito del bono navideño que se le entrega a los trabajadores del sector Salud: “Alguien” dentro del gobierno de Veracruz creyó que podía volverse millonario manejando el dinero de los trabajadores de la salud y apostó a que nadie se daría cuenta. @SSALUDVeracruz 

El detalle que vuelve sospechosa la determinación es que el corporativo detrás del supermercado donde obligatoriamente debían usarse los vales, no es una empresa cualquiera, se trata de un grupo comercial que opera un sistema de “beneficios” para quienes canalizan grandes volúmenes de consumo a sus tiendas: devuelve hasta el 10 por ciento del monto total que ingresa al negocio, un mecanismo perfecto para hacer dinero sin mancharse las manos… al menos en apariencia.

Quetzalli Hernández afirma que los números no mienten, en Veracruz hay cerca de 19 mil trabajadores de SESVER que reciben alrededor de 14 mil pesos de bono, eso suma aproximadamente 266 millones de pesos, el 10 por ciento de ese monto equivale a 26 millones de pesos: veintiséis millones que no regresarían a los trabajadores, sino a quien firmó el convenio y aceptó convertir una prestación laboral en un negocio privado. Ahora convendría saber  ¿Quién firmó? ¿Quién se quedaría con ese reintegro millonario? ¿Y para qué se usaría ese dinero?

LO DERECHO NO TIENE VUELTA…el abogado laborista Juan José Llanes habla en sus redes sobre EL RETORNO DE LA TIENDA DE RAYA, y menciona que en últimas horas se hizo visible la inconformidad de los trabajadores del sector salud de Veracruz, ante la decisión del gobierno estatal de cubrir una prestación de fin de año a través de vales o tarjetas, válidos únicamente en las tiendas de la cadena Chedraui.

Quizás lo primero que habría que advertir es que ese tipo de prestaciones forman parte del salario del trabajador. Y agregó que entre el catálogo de derechos humanos de los trabajadores, no solamente está el deber incondicional del patrón de entregar al trabajador su salario, sino también la libre disposición que puede hacer un empleado de sus emolumentos. En otras palabras, los trabajadores tienen derecho no solo a recibir su salario, sino a decidir con absoluta libertad cómo, en qué, y en dónde lo gastan.

La infortunada ocurrencia de cubrir una prestación (que se venía pagando en dinero) a través de vales o tarjetas que solamente podían cambiarse por cosas (que no por dinero) en una negociación determinada, limitaba claramente la libre disposición de los trabajadores de esa parte de su salario.

“Creo que «ideas» como las descritas proceden de alguna especie de «think tank» de auténticos oligofrénicos que la 4T en Veracruz tiene a su servicio y a los que -seguramente- se les debe pagar muy bien por «pensar».

Lo primero que se me ocurre es que la más elemental sensatez debería conducir a que se prescinda de ellos”, sostiene el abogado.

Y sí, claro: Veracruz se está «transformando» en tanto está retornando a ese momento pre-revolucionario, cuando había tiendas de raya. Ojalá que la ignorancia de la que hacen gala quienes mandan, no los lleve al extremo de olvidar que decisiones como esas fueron las que suscitaron «algunos problemas» (por llamarles de alguna forma), en 1907, por aquí cerca, no muy lejos de la capital del Estado, en un lugar llamado Río Blanco.