Quetzalli Carolina Vázquez.
EL PODER, LA COBARDÍA Y LAS PLUMAS PAGADAS
Hay maneras miserables de ejercer el poder y una de ellas es utilizar recursos públicos, operadores políticos y campañas de desprestigio para intentar aplastar a una mujer que simplemente se atrevió a denunciar presiones para firmar su renuncia.
Eso fue exactamente lo que ocurrió después de que María de los Ángeles Prieto alzó la voz y reveló públicamente que pretenden removerla del cargo en la delegación del bienestar en Minatitlán.
Según sus propias palabras, el delegado federal de Bienestar, Juan Javier Gómez Cazarín, no tuvo los pantalones para ir personalmente a pedirle la renuncia.
A partir de ahí, vino el “nado sincronizado”, como diría la gobernadora Rocío Nahle; de inmediato aparecieron páginas y portales defendiendo a Cazarín y atacando a la funcionaria; todos con el mismo guion: que si «dicen que dicen que les dijeron» que la señora hace nepotismo, que si pertenece al grupo del senador Manuel Huerta —al que odian con odio jarocho—, etc., etc., etc.
Llama la atención la coordinación y sincronía, y es que, cuando varias plumas publican exactamente la misma narrativa al mismo tiempo, difícilmente se trata de periodismo espontáneo y más bien es una operación política financiada y dirigida para desacreditar a quien se atrevió a incomodar al poder.
Aquí vale la pena recordar aquella frase del propio Bautista: “El dinero de comunicación social es dinero del pueblo y no se le da a cualquiera”. Tiene razón, no se le da a cualquiera, se le da a quienes están dispuestos a defender al político en turno incluso cuando las formas son indefendibles.
Cazarín y sus operadores no entienden el tamaño del error político y moral que cometieron; emprender una campaña de desprestigio contra una adulta mayor contradice el discurso de respeto a las mujeres que tanto presume la 4T.
Morena habla de empoderamiento femenino y defensa a las mujeres, pero a la hora de la verdad, la contradicción es clara: hablan de sororidad, pero cuando una mujer incomoda política o públicamente, ese discurso se derrumba y en los hechos permiten campañas de linchamiento político contra una mujer cuyo único “pecado” fue exhibir las formas autoritarias con las que pretenden removerla.
Uno imaginaría que alguien dentro de Morena pondría orden, que habría un llamado de atención, que les recordaría que no se puede hablar de defensa de las mujeres mientras desde el poder se les intimida y se les humilla públicamente, pero no, eso de que “llegamos todas” terminó siendo más falso que las gotitas de chapo en las playas de Veracruz.
Y hablando de principios, resulta verdaderamente grotesco e hipócrita que desde sus operadores, Cazarín intente vender una narrativa anticorrupción y pretenda señalar a otros por nepotismo mientras mantiene familiares incrustados en la nómina del ayuntamiento de Hueyapan de Ocampo, entre ellos: Luis Alberto Gómez Cazarín en la secretaría del Ayuntamiento; Andrés Marcial Gómez en la Tesorería; y Carlos Daniel Cazarín Quevedo en Obras Públicas.
Pero mientras desde las plumas oficiales intentan construir una imagen de pureza administrativa, quedan en la memoria pública los señalamientos que arrastra Cazarín de su paso por el Congreso local, como la compra de tabletas electrónicas con sobreprecio, contratos millonarios para cortar el pasto y otros gastos cuestionables que fueron denunciados públicamente por el hoy presidente de la Junta de Coordinación Política, Esteban Bautista.
No hay que perder de vista que muchos de los que hoy defienden a Cazarín y atacan a una mujer sobreviven gracias a convenios oficiales, publicidad gubernamental y favores políticos financiados con dinero público.
Pero además existe otro ingrediente que explica la defensa férrea de medios de comunicación a Cazarín: reciben subsidio federal del programa Jóvenes Construyendo el Futuro para tener trabajadores en sus redacciones y, cuando el sustento depende del poder, la independencia editorial suele convertirse en obediencia política, de ahí que actúen como un ejército de propaganda y vocería.
El tema no se trata de exigir que alguien permanezca en un cargo; los cambios en el gobierno son normales y legítimos, sí; lo incorrecto son las formas. Pedir renuncias a través de terceros, sin documentos oficiales, sin transparencia y anunciando relevos antes siquiera de tener las dimisiones, refleja soberbia y desorden.
Por si faltara algo, entre los nuevos perfiles promovidos dentro de Bienestar aparece Henrry Cristopher Gómez, señalado por presuntos episodios de violencia psicológica y física contra una expareja… otro tipo de agresión a las mujeres que tanto defiende la 4T pero que además obliga a preguntar cuál es el criterio para seleccionar a los nuevos funcionarios del Bienestar.
Preocupa que Cazarín se atreva a afectar a una mujer adulta mayor; pero quizá lo más preocupante sea que frente a una mujer que decidió hablar, el poder haya respondido con intimidación, propaganda y ataques coordinados. Porque cuando la crítica incomoda y la respuesta del gobierno es intentar destruir reputaciones, lo que queda claro es su profunda cobardía.