ANDRÉS TIMOTEO
LA GENTE DEL ‘YONA’
Los pobladores viven en la zozobra y el comentario generalizado es que los ‘malosos’ ya se descararon en Hueyapan de Ocampo. Allí en el último mes se elevaron los secuestros y ‘levantones’ -la diferencia entre ambos es que por los primeros piden rescate monetario-, las extorsiones a comerciantes, ganaderos y agricultores, las balaceras y los asesinatos. En resumen, se disparó la inseguridad y la violencia.
A finales de enero fue noticia que convoyes de camionetas con hombres armados y el rostro cubierto ingresaron a la cabecera municipal y en algunas comunidades donde patrullaron las calles para que los lugareños entendieran que ya estaban allí. En algunos lugares incluso soltaron balazos al aire, según testimonios, y en los días siguientes al menos dos hombres fueron encontrados ‘ejecutados’ en parajes.
Inicialmente la gente se confundió pues pensó que eran policías estatales vestidos de civil -¡inocentes palomitas!-, luego especularon que se trataba de policías municipales o de los guaruras del edil -ya se iban acercando- y finalmente se dieron cuenta que no eran ni los unos ni los otros sino los integrantes de una de las células delictivas que operan en la región de Los Tuxtlas-Sotavento.
Y el miedo se elevó sobre todo en Juan Díaz Covarrubias, la congregación más grande del municipio. De los 40 mil habitantes que tiene Hueyapan un cuarto -13 mil – vive en Juan Díaz Covarrubias que es el punto comercial, industrial y de desarrollo más sobresaliente incluso sobre la cabecera municipal. La situación es parecida a la de Cardel con La Antigua pues la congregación es más pujante y tiene más pobladores que la misma cabecera municipal.
Pues ahí en Juan Díaz Covarrubias los empresarios -comerciantes, ganaderos y agricultores – ya no ven la suya. Las últimas seis semanas ha ido escalando la pesadilla, a todos los pusieron a pagar “derecho de piso” por vender sus productos sea mercancía, servicios, ganado o cosechas. “Aquí nadie se escapa de pagar y el que se quiera pasar de listo ya sabe lo que le espera”, cuenta un tendero sobre lo que les dicen. Sus dos dependientes ya fueron ‘levantados’ y golpeados en enero. Ahora paga una cuota semanal de mil pesos. Así como él están todos, incluyendo los vendedores de elotes y garnachas, afirma.
Esta ola de violencia e inseguridad comenzó a crecer paralelamente al cambio de la administración municipal y lo que al principio se pensó que era una incursión para presionar a las nuevas autoridades, con los días se fue despejando el panorama. Hace días volvieron a patrullar hombres que gritaron: ¡Somos pura gente del señor Yona! ¡Acá se nos respeta! Y entonces se acabaron las dudas.
‘Yona’ es el apodo de Juan Gómez Martínez, el alcalde emanado del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y padre del diputado local Javier Gómez Cazarín, presidente de la Junta de Coordinación Política del congreso local, uno de los hombres más cercanos al gobernante en turno Cuitláhuac García. Su operador, según los díceres.
Consultados al respecto, dos empresarios de la zona se negaron a dar más opiniones que recordar “lo que pasó hace dos años en algún lugar del país”. -¿Qué pasó?, se les insiste. – La frase que dijeron los ‘malosos’ aquel tiempo y la que acaban de decir en Hueyapan de Ocampo es casi igual, exponen y no agregan más. No hace falta, salió en todos los medios informativos.
El 17 de julio del 2020 caravanas de vehículos con hombres con el rostro cubierto y portando armas de alto calibre se pasearon por algunas comunidades -aunque no se precisó el estado se especuló que pudo haber sido Michoacán o Guerrero – y grabaron un video gritando: “¡Somos pura gente del señor Mencho!” al tiempo que disparan al aire.
Hueyapan de Ocampo es un municipio minúsculo comparado con otras urbes veracruzanas, pero lo que sucede allí es una síntesis de lo que acontece en todo el estado con los morenistas que se hicieron del poder local. La connivencia con organizaciones delictivas pasó de estar en las sombras y la especulación a posarse a la vista de todos. Se pasea y grita por calles y caminos.
Si el gobernante, Cuitláhuac García asegura que la entidad ocupa el escalafón más bajo en el índice de criminalidad y que se respira tranquilidad por todos lados, debería voltear a ver a Hueyapan y preguntarle a sus habitantes que ahora viven aterrorizados. Un solo municipio echa por tierra tal presunción y a mediano plazo, Hueyapan de Ocampo terminará siendo una espina en su propia administración pues se erigirá como ejemplo del pacto que los guindas hicieron para abrirle la puerta a la maldad.
VOX CRIOLLO
La ultraderecha está en auge en América Latina. La semana pasada, Bogotá, Colombia fue la sede del “Foro Madrid” una encuentro de todos los partidos ultraconservadores y con rasgos nazis del continente para afinar un programa de combate al comunismo y socialismo. En realidad, ambos son igual de peligrosos con sus populistas en el poder. Por ejemplo, Jair Bolsonaro en Brasil, de derecha, es tan dañino como Nicolás Maduro, de izquierda, en Venezuela.
El foro colombiano tuvo como eje convocante y guía al partido español Vox, uno de los más reaccionarios de Europa. México fue representando por Alicia Galván López, colaboradora de la panista guanajuatense, Alejandra Reynoso, vicepresidenta de la mesa directiva en el Senado. El “Foro Madrid” de Bogotá es la secuela de la primera incursión de Vox en Latinoamérica luego de que en septiembre del año pasado su líder, Santiago Abascal fue recibido por los senadores blanquiazules y firmaron la “Carta Madrid”.
Aquella reunión en el Senado para abrazar la ideología pronazi fue convocada por el veracruzano Julen Rementería y entre las que acudieron a firmar la “Carta Madrid” está la yunista Indira Rosales San Román, actual secretaría general del PAN en la entidad. Ellos son los representantes del Vox criollo en la aldea. Y el lector se preguntará por qué Rosales no acudió al foro de Bogotá.
No lo hizo porque anda ocupada en la grilla local defendiendo el ‘hueso’ partidista ahora que el Tribunal Electoral de Veracruz (TEV) anuló los comicios internos a petición del secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros quien insiste en colocar nuevamente a su aliado, Joaquín Guzmán Avilés al frente del panismo. Los pronazis criollos, vaya bochorno.