La memoria pública a veces es corta. Pero hay gente que se acuerda de que Eric Domínguez Vázquez entró por la puerta grande a la historia de la fiscalización de las cuentas públicas en Veracruz en el 2019, cuando el papantleco, siendo Diputado Local, presidió la Comisión de Vigilancia del Congreso del Estado.
Si, como dicen, el 2 de octubre no se olvida, en el Orfis no olvidan tampoco el 31 de octubre de hace siete años, porque en esa ocasión el pleno del Congreso, por recomendación de Eric Domínguez, rechazó por primera vez en la historia una Cuenta Pública.
Tenía menos de un año de ser Diputado, pero tenía muchos años de experiencia como fiscalizador y encontró lo que otros, antes que él, no veían. Y no veían porque no sabían, no querían o no podían. Por incapacidad, por dejadez o por complicidad, antes se hacían de la vista gorda. Eric Domínguez no sólo encontró inconsistencias, sino que tuvo el valor de que no le temblara el pulso, ni la voz, para decirle a sus compañeros Diputados que la Cuenta Pública estaba mal. Tuvo el temple profesional para sostener su advertencia con razones técnicas y el carácter político de asumir una decisión difícil.
La bancada de Morena y aliados confió en su criterio y votó la Cuenta Pública en contra. El Orfis fue obligado a plantear una nueva Cuenta Pública y ahí, al conocerse el replanteamiento, resultó que Eric Domínguez había tenido razón.
Hoy suena Eric Domínguez para encabezar el Orfis. El Congreso tendrá la última palabra en los próximos días, pero el Subsecretario de Administración y Finanzas ha demostrado que sabe de qué se trata la chamba. Cumple con creces los requisitos legales. Fue Alcalde de su tierra, pero ya rebasó el plazo legal de un año desde que dejó el cargo (el 1 de diciembre cumplirá dos años). Le achacan conflicto de interés, pero sólo demuestran su desconocimiento sobre la fiscalización: actualmente se fiscaliza el 2025, año en que Eric Domínguez ya no era Presidente Municipal.
Como ocurre en estos casos, hay gente aterrada con la idea de que llegue Eric Domínguez. Y, por eso, han desatado una campaña (económicamente muy cara, por cierto) para golpetear al hombre de Papantla y evitar que llegue al Orfis, a pesar de sus amplias credenciales académicas, profesionales y políticas.
¿Por qué le tienen miedo? ¿Todo bien en casa? ¿Algo tienen chueco en el cajón que no quieren que Eric Domínguez descubra?
Mucho se ha dicho en Morena del 10 por ciento de capacidad y el 90 por ciento de lealtad. Eric Domínguez es 50-50. O más bien 100-100, porque su lealtad a la 4T y al proyecto de la gobernadora Rocío Nahle está a toda prueba, tanto así que, en su momento, se deslindó del entonces poderoso secretario de Gobierno, Erick Cisneros Burgos, de triste memoria en Veracruz.