T   E   X   T   O

IRREVERENTE

Por Andrés Timoteo

DE MALA CALIDAD

La lectura política de la visita que hizo el gobernante en turno, Cuitláhuac García, ante los legisladores locales no reposa en el contenido del  discurso del compareciente pues como se había anticipado, fue pura bisutería. Lo que se debe leer está en la acera de enfrente, en los diputados de “oposición” que dejaron escapar la oportunidad de confrontar -ojo, que no enfrentar con camorra barata sino retarlo con temas precisos y un discurso sin ambages – al funcionario forzándolo a hablar ante la asamblea.

Se dirían que pudieron colocarle la soga y dejar que él solo se ahorcara si trataba de evadir los cuestionamientos o que saliera airoso si respondía con la verdad. Cualquiera de las dos cosas iba a ser de utilidad para la opinión pública -léase:los veracruzanos – porque obligarían al gobernante a sincerarse o evidenciarse sacudiendo más mentiras. Y no lo hicieron.

A los tres legisladores citados en las crónicas periodísticas – Ruth Callejas de Movimiento Ciudadano, Miguel Hermida del PAN y Marlon Ramírez del PRI – García Jiménez los ignoró, en el menor de los casos, y los zarandeó en el peor. ¿Cómo es posible?, ¿Qué constelaciones se alinearon para que sucediera eso? Hasta parece que fue una alegoría de aquella película ochentera “Los dioses deben estar locos” porque cualquier mortal no se explica lo que sucedió en la legislatura.

¿Cómo un personaje tan baldado en el habla, tan lisiado de ideas, tan básico de narrativa y tan precario en el oficio político les cerró la boca  y sobretodo se dio el lujo de inyectarle burla e ironía a sus dichos? Claro, las respuestas del gobernante ni por equivocación son certezas ni tienen sustento político y mucho menos finura discursiva. Las soltó así, a su estilo, a como pudo con sus sus taras en la pronunciación y la correspondencia entre ideas y habla,

¡Y aún sí se descontó a los diputados que lo “cuestionaron”! ¿Cómo es posible? Esto solo tiene dos explicaciones.  Una es la mala, muy mala, calidad de la oposición en el congreso local. Los diputados “opositores” -sí, así entre comillas – ¡¡están peor preparados que el propio Cuitláhuac García!!, no son buenos tribunos o no quieren serlo, no tienen siquiera retórica y tampoco, mucho menos para el debate inquisidor en solitario que deber ser dominado cuando no hay réplica.

O sea, como dirían en la colonia, los diputados emecistas, panistas y priistas “están pal gato”. Tanto es así que hasta García Jiménez los calla y se pitorrea de ellos. La emecista Callejas desvarió en su discurso sobre la violencia, no dijo nada directo ni preciso. El panista le propuso olvidarse del pasado y hacer un pacto para llevarla a todo dar entre la oposición y el gobierno.

Y hasta le puso el nombre copiado de una de las propagandas de la “cuarta transformación”: ¡¡Pacto del Bienestar!! Risas y más risas. A ese tal Hermida deberían hacerle un monumento a la estulticia. ¿Y el priista Ramírez? Ese sí tiene carrera de años en la política partidista, sabe de discursos y de pullas insidiosas, pero no las usó ayer.

El dirigente del tricolor se limitó a decir, casi balbuceando, que su partido si bien cometió excesos, siempre escuchaba y negociaba con la oposición, y que ahora el cuitlahuismo los ignora. ¡Pobrecito! Le faltó muy poco para derramar las lágrimas pidiendo que García Jiménez y sus funcionarios los volteen a ver y los llamen a la ‘concertasesión’. Risas de nuevo.

La tersa actitud de Ramírez Marín hacia el compareciente tendría explicación en aquellos abrazos que hace unos meses le dio el secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros en un restaurante de Coatzacoalcos. De los tres parlamentarios es él quien más experiencia tiene en la diatriba política pero como dice un cronista futbolero: la tuvo, era suya y la dejó ir. Y aparentemente todo fue adrede para no molestar al que comparecía.

LAS CINCO ‘DE CAJÓN’

Los colegas periodistas que llevan años cubriendo la fuente legislativa seguramente coincidirán que se extraña aquellos diputados de hace algunas legislaturas quienes a pesar  que eran un puñado bastaban para armar la tremolina desde la tribuna y ‘descalzonar’ -no es ofensa ni doble sentido sino que así le llamaban ellos – a los políticos y funcionarios que acudían a comparecer.  Dos, tres y a veces solo uno era suficiente para ponerlos en evidencia, acorralarlos con cuestionamientos y obligarlos a fijar una postura directa sobre lo que llevaban a la tribuna.

Ya no hay de esos tribunos cuyos señalamientos, reflexiones y retos eran memorables y, por supuesto, citables en toda crónica legislativa. Con eso queda confirmado que lo que se vio ayer fue un retrato de  crisis en la preparación y el quehacer políticos que padecen los que están en las curules. Y específicamente los “oposición” son de muy baja calidad.  Los viejos en el pueblo agregarían que también “les faltan muchos tanates”.

A García Jiménez ayer le perdonaron temas que le quemarían las manos -o mejor dicho: la lengua-, le escondieron al menos cinco preguntas básicas cuyas respuestas esperan los veracruzanos desde hace tiempo. Una, ¿por qué dijo que Viridiana Moreno estaba resguardada y no desparecida? Dos, ¿por qué armó un tinglado para ocultar la ejecución extrajudicial de los niños Jonathan y Eduardo en La Patrona, Amatlán de los Reyes?

Tres, ¿por qué no ha encontrado y devuelto a su familia a esos “tesoros”, como llamó a los miles de desaparecidos, y por qué sigue desapareciendo gente bajo su gobierno?, ¿cuál es el avance en el cumplimiento de la declaratoria de emergencia humanitaria que decretó el primer día de su acceso al cargo?, sería la cuarta. Y la quinta, ¿por qué su primo Eleazar Guerrero sigue en el gabinete y manejando los dineros públicos dado que se comprobó el nepotismo que él -Cuitláhuac García – negó hasta el cansancio?

Con esas cinco preguntas ‘de cajón’ – o sea que eran obligatorias- por el interés público que generan y sin meterse en los asuntos de fondo sobre la glosa del año reciente, hubieran puesto al gobernante en el dilema de responderlas o ignorarlas, y cualquier cosa que hiciera sería demoledor. Ninguno lo hizo y el tipo tuvo un ‘día de campo’ en el congreso local con opositores blandengues y decenas de focas aplaudidoras.