ANDRÉS TIMOTEO
LA IMPUNIDAD POR DELANTE
La hecatombe humanitaria que se registra en México por los miles de desaparecidos tiene cinco puntales que la agravan según el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada que acaba de presentar un informe preliminar sobre la visita realizada al país del 15 al 26 de noviembre. De esos agravantes, la impunidad está en primer lugar. Es decir, los que ‘levantan’ a la gente para desaparecerla no son castigados.
Los otros cuatro puntales son el rezago en la investigación de los casos y la deficiencia en las pesquisas, también la falta de preparación profesional de quienes intervienen en las mismas -peritos forenses, policía ministerial, fiscales – y la marcada carencia de coordinación y unificación de acciones entre dependencias y los ordenes de gobierno, pero especialmente con los familiares de las víctimas a las cuales marginan y obstruyen.
El lunes, los integrantes del comité de la ONU se reunieron con el Subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, para entregarle el reporte previo – el final se dará a conocer para marzo del 2022 en Ginebra, Suiza- aunque lo informado corrobora la gravedad del problema. Hay que decir que a los cinco ejes negativos que cita el comité se deberían agregar dos más: la indolencia -de los gobernantes y funcionarios – y la complicidad -de los mismos con el crimen organizado – dada la experiencia acumulada, sobre todo en Veracruz.
Nada más para dar mesurar lo que percibieron los veedores internacionales, éstos hicieron 439 recomendaciones urgentes al gobierno mexicano sobre casos extremadamente graves. Guerrero se lleva la mitad de ese legajo con 221 recomendaciones, seguido por Nayarit con 48, Tamaulipas y Veracruz con 45, y Sinaloa, Jalisco y Michoacán con 26 cada uno.
Los días 18 y 19 de noviembre, los observadores internacionales estuvieron en la entidad donde se reunieron con funcionarios estatales y colectivos que buscan a sus familiares ausentes. En total fueron doce las entidades recorridas pero hubo reuniones con 33 organizaciones civiles de todo el país y en base a todo lo revisado elaboraron la radiografía de la crisis humanitaria.
Hablar de una misión internacional hace que el tema parezca lejano pero el asunto es muy cercano a cualquier ciudadano pues son escasos los que no tiene un familiar, conocido o vecino desaparecido o que no conozca algún caso. La entidad tiene al menos 3 mil desaparecidos y está tachonada de fosas clandestinas. Vaya, en el puerto está la cuarta más numerosa de América Latina, en el predio Colinas de Santa Fe donde fueron extraídos los restos de 298 personas, por lo que la visita del Comité de la ONU debe interesar a todos.
Dentro de los planteamientos preliminares que hicieron los observadores está que los colectivos y las comisiones de búsqueda puedan realizar el procesamiento de fosas clandestinas – exhumar restos humanos y encargarse de la cadena de custodia -sin necesidad de que el ministerio público esté presente para dar por válidas las diligencias forenses pues eso que ayudaría a combatir el rezago y la dilación actuales.
A nivel local, la Fiscalía cuitlahuista ha cancelado unilateralmente la exploración de fosas clandestinas retirando al personal forense para evitar que se continúe con la excavación y rescate de cuerpos pese a la inconformidad de los colectivos. En fin, habrá que esperar el informe final del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU en el que, sin duda, Veracruz ocupará un lugar preponderante en cuanto al horror de esos crímenes y la inacción de las autoridades.
EL DESPESCUEZADOR
La semana pasada fueron noticia los diputados panistas Othón Hernández Candanedo y Bingen Rementería Molina pues el primero le arrebató el micrófono al segundo cuando intentaba fijar una posición sobre las acusaciones que los yunistas hacían sobre su padre, el senador Julen Rementería, y de plano lo censuró sacándolo, agarrado del brazo, del área donde estaban los reporteros. Lo ‘chamaquéo’, en pocas palabras.
Sin embargo, hay que decir que el diputado Rementería puede ‘darse de santos’ que el cerril Hernández Candanedo no le puso una regañina en público ni lo abofeteó como es su costumbre con los que considera sus inferiores si no pregúntenles a muchos misantecos que lo alucinan. Candanedo se hizo famoso en marzo del 2019 cuando invitó a la “despescuezada” de patos en las fiestas patronales del poblado lo que le valió la reprobación de los animalistas, aunque es su faceta más inocente.
Los que lo han lidiado lo describen como una pesadilla. Déspota y ‘uña larga’ dicen sus coterráneos quienes estiman que se habría robado al menos 20 millones por año a su paso por la alcaldía. Ahí están los reportes del ORFIS, solo consúltenlos, refieren. Hernández Candanedo es muy parecido al líder estatal del PAN, Joaquín Guzmán, en eso de ser caciques en su terruño y ejercer el nepotismo en las lides políticas.
En la legislatura pasada, su hija María Graciela Hernández Iñiguez fue diputada plurinominal y aun siendo panista votó todas las iniciativas de Morena por órdenes del papá que la trata como a Bingen Rementería -a puro pellizco, risas- y he ahí una explicación de por qué Guzmán Avilés nombró al padre como coordinador de la bancada panista pues le garantiza estar más del lado marrón que del azul.
Pero el asunto no para allí ya que en la Señorial Misantla se narra la historia de “Caín y Abel” Hernández porque hay un pleito enconado entre el actual legislador y su hermano Javier quien fue obligado a renunciar al PAN en octubre pasado luego de que su pariente, siendo alcalde en funciones, puso a toda la militancia en su contra y le cerró el paso para buscar la candidatura nuevamente a la presidencia municipal -ya fue edil en el periodo 2011-2013-.
En respuesta, Javier se pasó a Morena y ganó las elecciones. Y ya prometió que lo primero que hará como edil será meterlo a la cárcel. “Es el emblema de la corrupción y el rey de los ladrones”, ha dicho Abel de su carnal Caín. No cabe duda, entre los rancheros que comparten parentesco se desatan odios intensos. La leyenda rural también cuenta que ambos son de cargar pistola y sacarla al que se le ponga enfrente, sea pariente o no, hombre, mujer o demonio. Entonces, se repite que bien le fue al diputado Rementería pues el ‘despescuezador’ solo le zarandeó el micrófono. Risas de nuevo.