ANDRÉS TIMOTEO
AHORA SON LAS NIÑAS
Mataron a una Santa. En los últimos días se cometieron cuatro feminicidios más en Veracruz, entre ellos es de Santa Cecilia de 13 años atacada sexualmente y asesinada por su cuñado en la comunidad San Miguel Tlalpoalan de Altotonga el sábado 26 de febrero. El de Santa Cecilia es el tercer caso de feminicidio infantil en poco más de tres meses pues el 28 de diciembre también fue asesinada a golpes Fanny de 11 años, hija del exalcalde de Xoxocotla, Magdaleno Juárez.
A ella también la asaltaron sexualmente y lo cometió una persona cercana, su exnovio, ayudado por dos tíos, uno de esos fue policía de la Secretaría de Seguridad Pública. El tercer feminicidio infantil es el de Lizani de 9 años degollada junto con su madre, María Alejandra el 3 de febrero en Coatzacoalcos. A la pequeña también la agredieron sexualmente.
Y si de sigue el rango de edad, a esta lista se suma el feminicidio de Martha de 16 años que el pasado 15 de febrero fue localizada a orillas de la carretera Córdoba-Peñuela brutalmente golpeada. La jovencita no sobrevivió a las lesiones y falleció cinco días después.
¿Qué pasa en Veracruz donde las mujeres no están seguras, pero ya se matan también a niñas? Cuatro casos de feminicidios de menores de edad en tres meses y veinte en total en los primeros 67 días de este 2022 es el saldo con el que llega a mañana, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. En este primer bimestre del año ya se alcanzó la cuarta parte de los 83 feminicidios de todo el 2021. Estadísticamente la entidad mantiene el ritmo mortal de una mujer asesinada cada tres días.
FISCALES CONTRA ELLAS
Y lo peor de todo no es la inacción o falta de políticas para combatir a los feminicidios, evitar la impunidad de los agresores y allegar justicia a las víctimas sino que las fiscalías -la federal y estatal – en hay veces que son esas instancias las que cometen atropellos contra las mujeres, algunos muy graves como el caso de July Raquel, la mujer detenida por presuntamente haber participado en el homicidio de la rectora de la Universidad Valladolid en Jalapa, Guadalupe Martínez Aguilar en junio del 2020.
Policías, médicos legistas y personal de la Fiscalía de Veracruz cometieron severas violaciones a las garantías básicas de la detenida y eso valió que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitiera una recomendación al gobierno de Cuitláhuac García. Los policías estatales torturaron y violaron a July Raquel, los médicos se negaron a certificar las agresiones y otros empleados bloquearon la posibilidad de acceder a una defensa jurídica y a que se formalizará una investigación por el ataque sexual y la tortura que sufrió.
La paradoja es que la titular de la FGJ es una mujer, Verónica Hernández Giadáns quien ni por sentido de la humanidad y ya no se diga por sororidad atendió el caso. Al contrario, encubrió a los torturadores y violadores de la mujer a la cual mantiene en prisión. Para completar, tanto ella como el gobernante García Jiménez se niegan a acatar la recomendación de la CNDH, por lo tanto considerar a July Raquel como víctima y reparar el daño contra sus derechos.
A nivel federal es lo mismo y un caso demuestra la manipulación de las instancias judiciales de parte del procurador general, Alejandro Gertz Manero para embestir a dos mujeres a las que acusa de homicidio de su hermano Federico. Se trata de su excuñada, Laura Morán una anciana a la que quiso encarcelar pero no pudo por un amparo y Alejandra Cuevas Morán, hija de esta, a la que tiene en la cárcel desde octubre del 2020.
Gertz literalmente les echó encima el aparato de Estado . El viernes se filtró un audio donde habla con un subordinado, Juan Ramos López, fiscal especial de Control Competencial echando pestes sobre el proyecto de sentencia del ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Alberto Pérez Dayán, que liberaría a Cuevas.
El telefonema devela el tráfico de influencias, la presión hacia la SCJN, la supuesta colusión del ministro presidente Arturo Zaldívar y la alineación de otros ministros para echar abajo esa sentencia que expone los atropellos judiciales que la Fiscalía General ha hecho contra la mujer encarcelada. Gertz acusa al ministro ponente de incumplir acuerdos para manosear la sentencia y devela que Zaldívar está a favor para convencer a al menos tres ministros para que rechacen la sentencia y con un juego maniqueo de amparos mantener encarcelada a Cuevas Morán.
Además Gertz Manero le da vuelo a su veta de odio contra la mujer a la que le llama “la propia pendeja que está en la cárcel”, que el ministro Pérez Dayán se dedica a hacer “apología de esa vieja” y también lo llama “cabrón”, “cobarde” y que “no tiene puta madre” por protegerla judicialmente.
En resumen, las fiscalías están en contra de las mujeres. No procuran justicia ni en Veracruz ni a nivel federal, al contrario sus titulares usan los instrumentos ministeriales y judiciales para embestir a mujeres, atropellar sus derechos y mantenerlas en prisión. Ese es clima de peligrosidad para las población femenina. Las mujeres y las niñas de Veracruz y México no solo tienen que cuidarse de los feminicidas sino también de los que están a cargo de la procuración de justicia.
LA MANOSEADORA
Pero el abuso de una mujer fiscala, Hernández Giadáns, contra su propio género es amplio y sistémico. Es también muy reprochable que intente invisibilizar los feminicidios pues desde el 2020 reclasificó indebidamente los delitos en las carpetas de investigación para renombrarlos como “homicidios dolosos” y así rasurar las estadísticas a gusto del gobierno en turno. Lo paradójico es que ni con el manoseo de los datos ha logrado maquillar la ola de feminicidios, aunque con esa reclasificación sí beneficia a los agresores de féminas pues si llegan a ser procesados judicialmente las condenas son menores.
Finalmente, Veracruz llega al Día Internacional de la Mujer con otro caso emblemático de lo pérfido: han pasado once meses y siete días de impunidad para Marlon Botas Fuentes quien asesinó a golpes a su novia, Montserrat Bendimes en el puerto jarocho. La molió a palos el 17 de abril y ella murió en un hospital el 23. El feminicida huyó luego de que sus padres compraran tiempo y tolerancia de los fiscales. Hace tiempo que dejaron de buscarlo, según los trascendidos.