IRREVERENTE
Por Andrés Timoteo
LES GANARON
En octubre fue la Cámara de Diputados federal y ayer el congreso de Morelos el que se adelantó a Veracruz para aprobar su “Ley Montse”, es decir las modificación al artículo 312 del código penal de aquella entidad a fin de introducir una responsabilidad penal a los familiares que ayuden a los feminicidas a evadir la justicia. Los acusarán del delito de encubrimiento por favorecimiento.
La pena para un feminicida en Morelos oscila de 26 a 40 años de cárcel y desde ayer los familiares que lo encubran podrían ser condenados de 8 años y seis meses a 13 años con tres meses en prisión pues le corresponde las dos terceras partes de la sentencia que se le aplique al autor material del homicidio. Eso dicta la reforma legal y así Morelos se coloca a la vanguardia de los 32 estados del país en tener una legislación de este calado.
Todas las bancadas partidistas de la legislatura morenlense aprobaron la “Ley Montse” que fue propuesta por la diputada petista Tania Valentina Rodríguez, es decir por una aliada del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a pesar de que en el Senado todavía está pendiente de ser votada la reforma al Código Penal Federal. Es decir, la autonomía de los estados no está sometida a las decisiones del Poder Legislativo federal.
Así se desbarata el pretexto de los morenistas en el congreso veracruzano para no llevar votar la “Ley Montse” el jueves de la semana pasada. El colmo es que ayer mismo, el gobernante en turno Cuitláhuac García volvió a repetir la mentira-excusa afirmando que “hay una razón porque no se llevó a votación, porque hay otra iniciativa que trata sobre el tema y es de orden superior, es federal, tenemos que atender lo federal”.
El “orden superior” es una engañifa que echó por tierra el congreso de Morelos demostrando que no es necesario esperar una reforma federal para hacerla a nivel estatal, máxime cuando se trata de leyes secundarias como son los códigos penales. En pocas palabras, en Veracruz el cuitlahuismo no quiere una ley que ayude a impartir justicia a las víctimas de feminicidio. No hay otra explicación.
Otro que repitió la mentira de que hay que esperar la aprobación de la “Ley Montse” en el Senado es el titular de la Junta de Coordinación Política, Juan Gómez quien en materia de protección de los derechos de las mujeres tiene la misma credibilidad y calidad moral que en el caso de los periodistas agredidos. El tipo están involucrado en atropellos graves a ambos sectores poblacionales. O sea, ha agredido tanto a mujeres y como a comunicadores.
Nadie olvide el crimen del periodista Cándido Ríos asesinado en agosto del 2017 y en cuyo crimen salió a relucir el nombre del legislador tuxtleco como posible autor intelectual. Ahora, luego de que en el congreso local desairaron votar las reformas al código penal para castigar a quienes ayuden a los feminicidas para escapar de la justicia, Gómez Cazarín hizo una confesión de parte.
Dijo que “no ha tenido plática con las mujeres (las feministas que protestaron por la negativa de Morena y sus aliados a votar la “Ley Montse”)” y les mandó a decir: “que se acerquen y dialogamos”. Traducción: ni las ve ni las oye, y si las mujeres quieren el favor en esa reforma legal que vayan a hacer antesala a su oficina, a rogarle su aprobación.
¿VENUSTRAFOBIA?
¿Se animarán las feministas a irle hacer la corte al tipo que se comporta con el patriarca que tanto repudian? ¿Acudirán a suplicarle que ponga a votación la reforma o le harán una protesta para que se baje de su pedestal de genearca benevolente, macho alfa-lomo plateado -risas-? He ahí un dilema para las integrantes de los colectivos feministas. O se inclinan o no hay ley, ya les avisaron. A ver de qué cuero salen más correas, dirían los viejos en el pueblo.
Por cierto, el tal Gómez Cazarían ya sumó otros enemigos a su repertorio, bueno más bien enemigas porque condiciona a las feministas a suplicar para que se vote una ley que debería ser prioridad en el Poder Legislativo. Acá hay algo para el análisis político y hasta sicológico que demuestra no una actitud asilada sino un patrón de conducta: todos sus pleitos abiertos son con las mujeres.
Solo echen un vistazo a la lista. Está engarzado en un pleito con Delia González, del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) por los “moches” en la revisión de la cuenta pública, también se peleó con la expresidenta de la mesa directiva, Cecilia Guevara, quien pretende su cargo coordinador o la Comisión de Vigilancia.
Igualmente anda ‘de la greña’ con la alcaldesa de San Andrés Tuxtla, María Elena Solana a quien ordenó intervenirle la tesorería municipal para atarle las manos en materia financiera. Ahora se sabe, por la propia titular del Orfis, que el tal Gómez quiere mantener intervenida la tesorería por dos años en un claro acto ilegal y abuso de autoridad. Todo porque la edil sanandresana se negó a entregar los contratos de obra pública a empresas constructoras recomendadas o de su propiedad a través de representantes.
Gómez también operó contra la magistrada Sofía Martínez y ayudó a que fuera destituida indebidamente de la presidencia del Tribunal Superior de Justicia. Y nadie olvide que también le robó la curul a la abogada pozarricense Marcela Barroso a quien amenazó y obligó a cancelar las impugnaciones ante los tribunales.
Y si se va más atrás pues habrá de recordar que con la exdiputada panista Josefina Gamboa casi se ‘desmayan”, si por poco se arrancan las mallas, pues le enderezó una campaña mediática para atacarla e incluso llegó a clausurar el área de sanitarios que daban servicio a las oficinas de la legisladora y otras mujeres panistas ordenando una remodelación que duró meses. Desquitó el rencor que les tenía obligándolas a pasar apuros hasta para hacer sus necesidades fisiológicas. De ese tamaño era su furia con esas legisladoras.
El asunto es curioso, a Juan Gómez no se le conoce un pleito abierto con otro varón. El tipo se envalentona contra las damas, pero se achica frente a los hombres. ¿Cómo llamarle a eso?, ¿Misoginia, falta de hombría, cobardía o que padece algunos de los traumas psicológicos que los expertos han llamado Venustrafobia – fobia a las damas – o Caliginefobia -miedo/odio a las mujeres exitosas- ? Usted califique sobre los hechos