MI AMIGO EL GATO

Texto Irreverente

Andrés Timoteo/ Notiver

No les cae bien a muchos, pero es algo recíproco: al gato tampoco le cae bien casi nadie. Risas. Muchos dicen que es un animal muy convenenciero y veleidoso. No quiere de verdad, se porta cariñoso cuando le conviene y a la larga se convierte en un tirano que domina a su humano, alegan los ‘gató-logos o sea los expertos en filosofía gatuna.

También hay quienes los consideran amigos, cómplices e instrumentos de las brujas y otros hasta portadores de augurios aciagos y mala suerte.

Sin embargo y contra todos esos prejuicios, los gatos son los mejores amigos de las personas bajo el TEA o Trastorno del Espectro Autista. Lo explica muy bien el pediatra y neurocirujano brasileño, Marcio Pereyra, experto en el tema y autor del bestseller «Espectro Oculto» (2025).

‘¿Sabías que los gatos son los animales más autistas del reino animal? No es casualidad que muchos autistas los amen. Hay gente que cree que es raro que un nino autista conecte más con un gato que con un humano, pero cuando entiendes todo tiene sentido. Los gatos no invaden. no fuerzan el contacto visual, no hacen ruido todo el tiempo, no exigen interacción constante, respetan el espacio, el silencio y el ritmo. Justo lo que el cerebro autista necesita».

«Las investigaciones muestran que la sensibilidad sensorial de los gatos es sumamente similar a las personas autistas. Oidos que detectan sonidos leves, reacciones fuertes a toques inesperados, la rutina como base de seguridad. Además, el sistema nervioso felino reacciona de manera selectiva a estímulos sociales muy parecido al funcionamiento de un cerebro neurodivergente».

«Por eso muchos autistas se sienten muy seguros con los gatos, es como estar con alguien que te entiende sin tener que explicar nada. Mientras el mundo entero exige socialización, charla y contacto todo el tiempo, el gato ofrece lo que pocos: presencia sin presión.

Un agregado a la exposición del especialista podría ser que los «padres azules»-los progenitores de Niños Indigo o bajo el TEA-han comprobado en la vida cotidiana que los gatos ayudan a las personas a calmarse cuando tienen crisis. Basta que esté cerca el gato y que, a veces, se deje acariciar para que se estabilice y supere el episodio.

¿Que magia tendran los gatos? Vaya usted a saber pero desde el Antiguo Egipto se les consideraba sanadores emocionales y guardianes espirituales.

Por lo pronto, si le es posible al lector que regale un gato posiblemente se convertirañá en su mejor amigo.

Ah y va, una trivia gatuna para quienes no se la sepan. Esta siempre se les aplica a los ninos y también a los adultos distraídos para medir su nível de atencion a las frases: «En la laguna un pato. Sobre su cola, un gato. El pato se sumergia y el gato no se mojaba». ¿Por que no se mojaba el gato? ¡Acer-taron! Porque el gato estaba sobre su cola, suya, de él, no sobre la del pato. Risas.