Uriel Flores Aguayo
El próximo domingo con la final concluye la Copa Mundial de Fútbol, quedando el primer lugar para Argentina o España. Nuestra selección quedó en noveno lugar. Fueron días de fiesta, de máxima alegría y sublimes emociones, de llanto triste y feliz, de calles y plazas llenas y un nacionalismo puro . La algarabía y comunión distinguieron a los mexicanos: “pachangueros” y futboleros; somos una grandiosa afición. Queda un ánimo de satisfacción con lo que hizo nuestro equipo, se les reconoce la entrega y el esfuerzo. Es discutible la táctica del Vasco Aguirre en los últimos treinta minutos del partido contra Inglaterra, pero así es el futbol. Por lo demostrado ahí creo que teníamos para más, pero con lo logrado vivimos semanas felices. Nos distingue ser grandes anfitriones y brindar la hospitalidad suficiente a los visitantes extranjeros; los seguidores de los equipos que jugaron en nuestro país fueron tratados con respeto. Nuevas generaciones vivieron una experiencia mundialista, nuestras niñez y juventud sintieron la pasión de una copa de futbol; se entregaron y festejaron al máximo los triunfos de nuestra selección; lo triste fue verlos llorar en la
única derrota, lo sintieron profundamente. Me honra y envuelve de alegría, con tonos de felicidad, haber sido testigo de estos juegos, principalmente los cinco del TRI: dos en pantalla gigante, cortesía del Ayuntamiento xalapeño, y tres en televisiones; cuatro en Xalapa y uno en la CDMX, caminado en el centro histórico, la Alameda y Reforma, en medio del festejo multitudinario. Viví el ambiente chilango en verdad impresionado de la cantidad de gente y las manifestaciones festivas. No me conformé con verlo en TV . Agradezco a la vida esta oportunidad, la valoro mucho y la aproveché puntualmente. No creo tener un momento similar disfrutando otra copa en México, la del 2030 será distinta por la distancia. No solo es futbol, es mucho más: es ganar deportivamente, orgullo, identidad, comunidad, unión, lecciones y sueños; fueron días de esperanzas y fe, de posponer diferencias y ocupar un espacio común. De la nueva generación de jugadores( Mora, Tiloncito, la hormiga, Brayan, Oved, etc. ) saldrán ídolos ejemplares para nuestra juventud y la selección que hará que confiemos en ser mejores en el futbol, el deporte y la sociedad toda. No hay nada que reclamar a nuestros jugadores, cumplieron. Nos hicieron soñar y disfrutar sus juegos. No hay el conformismo tradicional, ahora es diferente, con otra mentalidad. Siguen cuatro años para preparar a una mejor selección; el proceso inicia bien con Rafa Márquez, destacado ex jugador, como director técnico. Se debe planear correctamente. Los cambios estructurales en el futbol mexicano son indispensables: menos jugadores extranjeros, ascenso y descenso, más salida de jugadores a Europa y mayor transparencia en el manejo de la federación mexicana de futbol. Me resta decir : ! que viva el futbol ! .
Recadito: la cercanía con la gente es el rasgo principal de la Alcaldesa Daniela.