El potencial industrial de Veracruz que podría transformar su economía
Por: Edgar Sandoval Pérez
@EdgarSandovalP
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“El reto consiste en pasar de una economía que exporta materias primas a otra que transforma más dentro de su territorio.”
Durante décadas, Veracruz ha sido descrito como un estado con enorme potencial. La frase, repetida tantas veces, corre el riesgo de convertirse en lugar común. Sin embargo, hoy existen condiciones concretas para transformar esa promesa en una estrategia de desarrollo industrial: escala económica, infraestructura portuaria, ubicación geográfica, recursos energéticos, vocaciones productivas y conexión con el Corredor Interoceánico.
La base no es menor. En 2024, Veracruz aportó 4.3% del producto interno bruto nacional, la sexta participación más alta entre las entidades. Además, generó 3.8% del valor agregado bruto de todas las actividades secundarias del país, que incluyen manufacturas, construcción, minería y energía. Esto confirma que Veracruz no parte de cero: ya posee una plataforma industrial relevante que puede ampliarse y diversificarse.
El reto consiste en pasar de una economía que principalmente extrae, transporta o exporta materias primas a otra que transforme más dentro del territorio. Refinar, procesar, empacar, ensamblar y desarrollar proveedores locales permitiría retener mayor valor, elevar la productividad y crear empleos mejor remunerados. La agroindustria, la petroquímica, la metalmecánica, los fertilizantes, los alimentos procesados, los componentes eléctricos y la logística especializada ofrecen posibilidades reales.
Los datos comerciales muestran tanto la oportunidad como la tarea pendiente. Durante el primer trimestre de 2026, Veracruz exportó mercancías por 1,785.6 millones de dólares; 73% correspondió al sector manufacturero, con 1,304.4 millones. No obstante, las exportaciones totales disminuyeron 5.5% anual y las manufactureras 5.4%. Más que motivo para el pesimismo, estas cifras deberían funcionar como una señal: la capacidad existe, pero requiere nuevas inversiones, tecnología, promoción comercial y encadenamientos productivos más sólidos.
La infraestructura logística es una ventaja difícil de replicar. En 2025, el Puerto de Veracruz movilizó alrededor de 30 millones de toneladas de carga y casi 1.3 millones de contenedores equivalentes a veinte pies —TEU—. Aunque el volumen total descendió, la carga de exportación aumentó 11.3%, señal de que la plataforma portuaria conserva capacidad para acompañar una estrategia industrial orientada a mercados nacionales e internacionales.
A ello se suman los Polos de Desarrollo para el Bienestar de Coatzacoalcos I, Coatzacoalcos II, Texistepec y San Juan Evangelista. Su verdadero éxito no deberá medirse únicamente por hectáreas ocupadas o anuncios de inversión, sino por empresas instaladas, empleos formales, compras a proveedores veracruzanos, transferencia tecnológica y beneficios para las comunidades.
También será indispensable vincular a las grandes inversiones con pequeñas y medianas empresas locales. Sin proveedores regionales, capacitación técnica, financiamiento y participación de universidades, la industrialización puede generar enclaves productivos sin suficiente derrama territorial.
El optimismo, por tanto, debe ser responsable. La actividad económica estatal todavía mostró una contracción anual de 0.2% en el cuarto trimestre de 2025. Veracruz necesita resolver problemas de energía confiable, agua, carreteras, seguridad, capacitación, certeza regulatoria y rapidez administrativa.
El potencial industrial de Veracruz es real, pero no automático. Si el estado alinea infraestructura, talento, inversión y política pública, puede dejar de ser solamente una puerta de entrada y convertirse en una gran fábrica, centro logístico y plataforma exportadora de México.