Apuntes de economía

Nueva España antes de 1810: una economía rica que distribuía pobreza

Por: Edgar Sandoval Pérez

@EdgarSandovalP

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“La Independencia también nació de una contradicción económica: producir mucha riqueza y distribuir muy poco bienestar.”

Antes del Grito de Dolores, la Nueva España era considerada la posesión más valiosa de la monarquía española. Producía plata para financiar el comercio internacional, enviaba recursos a la Corona y contaba con una agricultura extensa, ciudades importantes y una creciente actividad manufacturera. Sin embargo, detrás de esa prosperidad existía una economía profundamente desigual, donde una minoría concentraba la tierra, el capital y las oportunidades, mientras la mayoría trabajaba para sobrevivir. En esa contradicción económica también se encuentra una de las raíces de la Independencia.

A principios del siglo XIX, la Nueva España tenía aproximadamente 6.1 millones de habitantes. Aunque entonces no existía una medición del producto interno bruto, las reconstrucciones de John Coatsworth, Angus Maddison y otros historiadores económicos permiten estimar que, alrededor de 1810, producía entre 240 y 260 millones de pesos anuales, aproximadamente 40 pesos por habitante.

Si esa producción se convierte considerando capacidad adquisitiva, salarios y niveles históricos de productividad, equivaldría a entre 280 mil y 340 mil millones de pesos actuales. No era una cantidad menor; sin embargo, el promedio ocultaba enormes diferencias, ya que el ingreso de un hacendado, comerciante o propietario minero podía superar cientos de veces el de un campesino indígena.

La agricultura aportaba probablemente entre 55% y 60% de la producción y concentraba alrededor de dos terceras partes del trabajo. Se cultivaba maíz, frijol, trigo, chile, caña de azúcar y maguey; además, existía una importante actividad ganadera. Ahora bien, la tierra estaba concentrada en haciendas, propiedades de españoles, criollos y corporaciones religiosas, mientras muchas comunidades indígenas enfrentaban pérdida de tierras, deudas y obligaciones laborales.

La minería representaba posiblemente entre 8% y 10% del producto, pero era el motor financiero del virreinato. Guanajuato, Zacatecas, San Luis Potosí y Real del Monte producían grandes cantidades de plata, generando empleos y estimulando el transporte, el comercio, la agricultura y la producción de herramientas. Es decir, cada mina formaba una cadena económica que involucraba arrieros, comerciantes, artesanos, trabajadores y productores de alimentos.

También existían obrajes textiles, talleres de cuero, molinos, tabaco, aguardiente, cerámica y una extensa producción artesanal. No obstante, las restricciones impuestas por la Corona limitaban diversas manufacturas y subordinaban el comercio a los intereses españoles. La Nueva España podía producir riqueza, pero no tenía plena libertad para decidir cómo comerciarla, invertirla o distribuirla.

Un peón agrícola recibía normalmente entre 1.5 y 2.5 reales diarios, mientras mineros y artesanos especializados podían obtener de 4 a 6 reales; ocho reales equivalían a un peso. Un trabajador común ganaba alrededor de ocho pesos mensuales, que representarían aproximadamente entre 7,000 y 9,000 pesos actuales por su capacidad para adquirir alimentos básicos. Sin embargo, podía recibir parte del pago en especie, trabajar solamente por temporadas o quedar endeudado con la hacienda.

No puede calcularse una tasa de desempleo como la actual, ya que la mayoría realizaba actividades agrícolas, domésticas o de autoconsumo. El desempleo abierto probablemente era de entre 2% y 4%, pero el subempleo estacional pudo superar 30%. Había trabajo, sí, pero era irregular, poco productivo y escasamente remunerado.

La Nueva España anterior a 1810 era rica en plata, tierras y producción, pero pobre en movilidad social. Por ello, el Grito de Dolores no ocurrió en una economía quebrada, sino en una economía próspera para unos cuantos. La riqueza existía; lo que faltaba era distribuirla, convertirla en oportunidades y permitir que quienes la producían también participaran de sus beneficios.