Por José Luis Enríquez Ambell
RICARDO AHUED; UN SERVIDOR PÚBLICO PROFESIONAL
A partir del concepto servidor público, se trata de quienes, como personas, desempeñan un empleo, cargo o comisión subordinada en el Gobierno en su conjunto.
Y es que en los 3 niveles de las instituciones —Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial—, así como órganos autónomos, quienes conocemos la responsabilidad del quehacer público sabemos que la conducta debe caminar bajo todos los principios y valores de la legalidad, lealtad, honradez, imparcialidad, eficacia y eficiencia.
De ahí que las declaraciones que emitió hace unas horas el secretario de Gobierno de Veracruz, Ricardo Ahued, quien afirmó: “Que busca ejercer el cargo sin privilegios y con la prioridad de servir a toda la ciudadanía, y para eso se pone a la orden para servir, no para servirse”, dejan claro que es un soldado de la gobernadora Rocío Nahle, quien encabeza la misión de atender a Veracruz y a los veracruzanos en conjunto.
El derecho administrativo nos indica que en su universo están partiendo la ciencia política y la administración pública, y ahí cae la estructura humana del tablero institucional de todos los colaboradores que velan por los intereses del estado, y que acompañan a la titular del Poder Ejecutivo, y quienes dedican tiempo y esfuerzo en favor del bienestar de la población y de todo quien acude a su instancia laboral, y a través de sus actos responsables hacen posible que el aparato del estado tenga vida y movilidad; es lo que encarna la figura de los servidores públicos.
Cabe destacar que la conducta humana de los servidores públicos, además de tener el deber de actuar con plena rectitud, cabal honradez y procurando atender a quienes acuden a ellos por alguna razón de interés general que no sea en torno a sacar provecho personal —sea por sí o por interpósita persona—, son el rostro de la transparencia en el accionar de toda la maquinaria oficial.
En ese sentido, Ricardo Ahued Bardahuil es de los miembros del gabinete legal de Rocío Nahle García que se mueve y desplaza con mayor respeto y responsabilidad para atender las indicaciones de quien lo invitó a acompañarle en esta oportunidad para servir desde el piso de la gobernabilidad a la población.
Reconozco que la expresión y defensa que escribo me las dictan mi corazón y conciencia como servidor público de carrera, y no le hace falta al expresidente municipal de Xalapa y exlegislador local y federal, pues su trabajo leal y fecundo como persona lo avala y la comunidad que lo conoce sabe que es hombre de bien.
Además, por naturaleza, soy un defensor de los servidores públicos y, sobre todo, los de carrera —con quienes me identifico— y quienes, además, realizan sus funciones dándole fuerza y fortaleza al sector público y al Gobierno como institución, y Ricardo es uno de ellos en Veracruz desde el Poder Ejecutivo.
La población sabe bien que ser servidor público no es sinónimo de delincuente o mala persona, y es que hay, como en todos lados, buenos y malos, como también aptos y no aptos, y desafortunadamente esos malos funcionarios a veces son quienes manchan a los buenos y ejemplares servidores públicos, aunque la mentira e intrigas no son eternas.
DE SOBREMESA
La estructura de la Secretaría de Gobierno en Veracruz es parte de la espina dorsal de la administración pública estatal.
Cuando se maltrata desde el servicio público a la población debemos denunciarlo por las vías existentes, pues cuando conductas antisociales dañan a servidores públicos en el cumplimiento de su deber, nos dañan a todos, y no solo a los afectados, hogares y familias.
UN CAFÉ LECHERO LIGHT
Los servidores públicos son un sector respetado y respetuoso, hacen que la sociedad en su conjunto viva en paz y con más bienestar, armonía y concordia.
UN CAFÉ CON PILONCILLO
Ojalá que en todos los puestos —no solo en el Poder Ejecutivo de Veracruz— dejen de darse las prácticas de intrigas políticas que solo erosionan y desgastan las honras y el prestigio de las personas de bien.
Diría don Luis Buñuel en su gran película Los olvidados: esta etapa es digna de estudiarse por expertos en psicología de la conducta y sociología, y quizá hasta por especialistas en derechos humanos y en la injusticia social.
La población no necesita de servidores públicos que estén arrinconados, amedrentados, olvidados y lastimados en sus afectos y sentimientos por algunos desajustados que poco aportan en beneficio de las buenas prácticas desde el Gobierno.
Pero allá quienes les oyen y les hacen caso.
¡ES CUANTO!
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