PESIMISMO DE LA INTELIGENCIA, OPTIMISMO DE LA VOLUNTAD

Uriel Flores Aguayo

Volver al gran filósofo Antonio Gramsci, puede ser un buen punto de apoyo para reflexionar sobre nuestro entorno y aportar algo constructivo a la deliberación pública. Además de pensar puede ser mejor actuar. Preocúpate y ocúpate es la señal. Vivimos un ambiente público volátil y desfasado. Muchos problemas, grandes, y un confuso horizonte. Abundan las ocurrencias, la simulación y la paja: mucho ruido y pocas nueces. Reynan la especulación y las teorías conspirativas. La información satura la razón y de tan abundante dificulta distinguir lo que es importante, gana el escándalo. Podemos observar en tiempo real, somos testigos , lo que es la sociedad del espectáculo. Algunos se la creen y se desgarran las vestiduras, a favor o en contra de algo o alguien. El chisme o lo más altisonante de ayer hoy es pálido recuerdo. Aveces hay notas que logran reciclarse. Son tiempos duros, desafiantes de la coherencia, la razón y las convicciones. La autocrítica no es nuestro fuerte, hablo de todos, pero más importaría en las zonas del poder por las responsabilidades y decisiones que toman. En las tres funciones esenciales del Estado( salud, seguridad y educación) hay desgaste y limitaciones.