Oved Contreras
CON POCA AUTORIDAD…aun con la resaca de la crisis provocada por el tarifazo y el paro del transporte público en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, la tía Corajes llegó al consejo estatal de Morena celebrado en territorio boqueño, con poca autoridad para pararse frente a la estructura partidista…eso sí, no deja la soberbia ni lo déspota…sí tiene el poder en el estado pero curiosamente no todos se someten a sus berrinches.
Llegó al consejo morenista con el ánimo de presumirse cercana a la presidenta Claudia Sheinbaum, para afianzar una narrativa de respaldo y confianza desde el gobierno federal, pero la mayoría de las mediciones a su gobierno, como la última de Mitofsky, la colocan en los últimos lugares en cuanto a la percepción ciudadana, y eso significa que gobierna mal y que no hay resultados tangibles en lo que ofreció en campaña en cuanto a seguridad, infraestructura y empleo, lo cual se agrava con yerros en su política de difusión: tiene sus aplaudidores pero con poco impacto frente a la opinión pública.
Así que la principal encomienda a su dirigente estatal Esteban “Larra” Zepeta fue acosar a alcaldes de oposición para obligarlos a declararse morenistas para que así la tía Corajes pueda presumir que más presidentes municipales se suman a Morena y así gobiernan más territorio. Lo de ellos ahora es inflar cifras, presumir músculo territorial y vender la idea que gobierna más municipios, pero muchos de esos ediles no le deban lealtad ni gratitud porque fueron obligados a cambiar de bando.
La tía Corajes y sus allegados no pierden oportunidad de lanzarse duro contra los “traidores internos” que les meten el pie y operaron en contra de Morena, que por eso hubo resultados adversos en los pasados comicios pero que hay que cerrar filas para mantener el control del Congreso el próximo año. En esa lista de traidores y enemigos tiene encasillados al Senador Manuel Huerta, los Yunes del Estero, y otros personajes más a quienes incluso acusa de provocarles conflictos internos en su gobierno.
Nahle y “Larra” Zepeta pretenden convencer a la gente que la cuarta transformación va muy bien en Veracruz, como si viviéramos en una burbuja, y que los problemas de violencia por ejemplo son hechos aislados. Con esa soberbia, la tía Corajes se presenta más como una gobernadora que no escucha ni corrige su rumbo, y que aplica el mismo rasero del Obradorismo: estás conmigo o en mi contra.
LES PESA AUNQUE NO ESTÉ PRESENTE…La Primera Sesión Extraordinaria 2026 del Consejo Estatal de Morena dejó una postal política clara: un grupo reducido intentó convertir el encuentro en un acto de gritos contra el senador Manuel Huerta, pero no logró arrastrar al resto. La escena fue evidente: mientras algunos coreaban consignas, al menos la mitad de las y los asistentes no se sumó, permaneciendo en silencio o concentrados en la agenda formal.
El contraste fue contundente. Aun sin estar presente, Manuel Huerta volvió a ser el tema que incomoda, el nombre que provoca reacciones viscerales y rompe la narrativa de “unidad” que se buscaba proyectar. Lejos de pasar desapercibido, su ausencia terminó confirmando su peso político: siguen hablando de él porque no han podido sacarlo del centro del tablero.
La sesión contó con la presencia de la gobernadora de Veracruz y primera morenista del estado, Rocío Nahle; de Dorheny Cayetano, presidenta del Consejo Estatal; así como de integrantes del Comité Ejecutivo Estatal. También participaron Aaron Enríquez García, secretario nacional de Jóvenes, y Carlos Martínez, enlace estatal.
En los discursos se habló de organización, disciplina y futuro del movimiento. Sin embargo, los gritos aislados evidenciaron otra cosa: nerviosismo político. La insistencia de un sector por descalificar a Huerta contrastó con la actitud de la mayoría, que no respondió al intento de linchamiento verbal ni secundó la confrontación.
El mensaje que quedó no fue de fortaleza, sino de preocupación. Cuando un liderazgo ausente sigue siendo mencionado, señalado y atacado, no es por debilidad: es por temor. En Morena Veracruz, algunos siguen intentando cerrar filas, pero otros siguen atrapados hablando de quien dicen que ya no importa.
La jornada dejó una conclusión incómoda para sus detractores:
Manuel Huerta no estuvo, pero volvió a marcar la agenda.
Y eso, en política, dice más que cualquier consigna.