OVED CONTRERAS
EN LA MIRA…La contraloría que debe vigilar al INE está hoy bajo la lupa. Y no por su rigor, sino por las denuncias que salen desde adentro. Extrabajadores del Órgano Interno de Control (OIC) del Instituto Nacional Electoral denunciaron la existencia de un presunto esquema de cobro de cuotas para conservar el puesto, un mecanismo de control laboral que, según sus testimonios, opera bajo la influencia política del diputado federal veracruzano de Morena, Sergio Gutiérrez Luna.
No es un señalamiento menor. El OIC es, ni más ni menos, la instancia responsable de revisar e investigar posibles irregularidades en la gestión de la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei. Si esa instancia está colonizada políticamente, la imparcialidad de cualquier investigación queda en entredicho.
De acuerdo con la investigación periodística, todo cambió tras la salida del contralor Jesús George Zamora. Con la llegada de Víctor Hugo Carvente al frente del OIC se dio una reestructuración que, en el papel, debía distribuir espacios entre distintas fuerzas. En los hechos, según los denunciantes, la mayoría de los cargos fueron ocupados por personas vinculadas al grupo de Gutiérrez Luna.
El modus operandi denunciado es crudo y conocido en la vieja política: al aceptar la plaza, al trabajador se le informaba cuánto debía aportar periódicamente como «cuota», sin margen de negociación. Subdirectores con sueldos netos de alrededor de 73 mil pesos mensuales debían entregar 15 mil pesos al mes -más del 20% de su salario-. Jefes de departamento, más de siete mil. Directores y titulares de unidad, cantidades aún mayores.
El periódico Excélsior reporta haber revisado estados de cuenta que acreditan algunos de esos depósitos. En algunos casos, el dinero iba a una cuenta bancaria vinculada a una funcionaria del gobierno de Veracruz; en otros, se entregaba en efectivo a intermediarios.
A eso se suma la denuncia de un ambiente de vigilancia: revisión de celulares para detectar filtraciones y supervisión constante en la jornada laboral.
El contexto político hace más delicado el cuadro. La propia investigación de Excélsior recuerda la cercanía que habría existido entre Guadalupe Taddei y Gutiérrez Luna en los primeros años de la presidencia de la consejera, cuando la titular del INE consultaba con frecuencia al entonces representante de Morena ante el Instituto temas de organización electoral y asuntos internos.
Y hay un dato que termina de cerrar el círculo de sospechas: en 2025, el OIC reactivó una denuncia presentada originalmente por el propio Gutiérrez Luna en 2021 contra integrantes del Consejo General por el tema de la revocación de mandato. Aunque el legislador se desistió, el órgano continuó la investigación, lo que generó controversias legales y la percepción de un uso político de la contraloría.
Hoy el OIC tiene auditores de la Auditoría Superior de la Federación encima, revisando su actuación. No es casualidad.
Si quien debe auditar la casa cobra cuotas a sus propios empleados y responde a un operador político, ¿con qué autoridad moral y legal va a auditar a la presidenta del INE?
LA CALABAZA AZUL…si durante las noches de Halloween toca tu puerta un niño con una calabaza azul, es una señal de que tiene autismo…Quizás no diga «dulce o truco», no te mire a los ojos, no deje que lo toques o solo tome el dulce rápido. No es grosería, es que las luces, las máscaras y el ruido le incomodan.
La recomendación para los neuroatípicos, que son todas aquellas personas cuyo desarrollo neurológico y funcionamiento cerebral se ajusta a los patrones estadísticos o estándares que la sociedad considera convencionales, es que no lo obligues a hablar. Solo dale una sonrisa, dale su tiempo y dale su dulce.
Los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) pueden experimentar Halloween de forma muy diferente debido a la sobrecarga sensorial provocada por luces intensas, ruidos fuertes, multitudes y cambios en la rutina.
Si el niño lleva una calabaza azul o una tarjeta explicativa, comprende de inmediato que es una señal de que procesa el entorno a su propio ritmo. No hagas comentarios en voz alta sobre el objeto para no evidenciarlo incómodamente, solo actúa con flexibilidad.
Si el niño lleva ropa común y corriente o un disfraz muy simple, recuerda lo difícil que puede ser la textura de las telas. Un comentario amable como «¡Qué gran playera de superhéroe!» o simplemente «¡Feliz Halloween!» es más que suficiente.
Si notas que el niño está haciendo stimming (movimientos repetitivos para regularse, como aletear las manos o balancearse), mantén una actitud natural y relajada. Tu propia calma le transmitirá un entorno seguro tanto al niño como a sus acompañantes.
Azul o naranja, todos los niños merecen respeto y disfrutar Halloween con empatía.