TEXTO IRREVERENTE

ANDRÉS TIMOTEO

DOMINGO CLAVE

El domingo se discutirá y votará en el pleno de la Cámara de Diputados la Reforma Eléctrica que propuso el presidente Andrés Manuel López Obrador misma que ha desatado la división en San Lázaro y engallado a los partidos de oposición dado que al bloque parlamentario oficialista -formado por Morena, PT y PVEM- le faltan 57 votos para alcanzar la mayoría calificada para poder modificar los artículos 125, 27 y 28 de Constitución en materia de generación, conducción y comercialización de electricidad.

Los opositores a dicha propuesta -PAN, PRI, PRD y MC- alegan que la iniciativa provocará el retorno a las llamadas energías ‘sucias’ pues prioriza la producción del fluido eléctrico con combustibles fósiles -petróleo y carbón – y además otorga un monopolio a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Ambos argumentos, las banderas  principales para justificar su rechazo, son eufemismos por no llamarlo mentiras.

Es cierto: la CFE con Manuel Bartlett al frente es una institución corrompida -a la propuesta reformista le han llamado “Ley Bartlett”-  también que el gobierno de López Obrador está lleno de corruptos, que el régimen morenista ha ocasionado un severo daño al país y ha colocado a parásitos inservibles al frente de las instituciones -gobiernos estatales, alcaldías y parlamentos -, pero si algo hay que destacar -de lo poco – es que el objetivo de esta reforma constitucional es devolver a los mexicanos, ojo no a los funcionarios ni a un gobierno específico, el predominio en la industria eléctrica.

Tarde o temprano el corruptísimo de Bartlett se va a ir, el lopezobradorismo también, el morenismo por supuesto y luego de eso solo tres cosas quedarán: las instituciones, las leyes y los mexicanos que deben ser beneficiados por las dos primeras. Entonces, ¿qué es mejor para el país: que el pueblo tenga el control de su industria eléctrica o que lo tengan unos cuantos empresarios privados, sobre todo extranjeros? El asunto implica la soberanía, no se dejen engañar por los propagandistas del rechazo.

Igualmente es una falacia que habrá monopolio de la CFE pues ésta solo tendrá el 54 por ciento de la industria eléctrica y el 46 por ciento se mantendrá para la iniciativa privada. En este espacio se ha cuestionado al gobierno del tabasqueño López Obrador por sus omisiones, derivas autoritarias, atropellos a la ley y otros excesos, pero regresarle a la nación el dominio de su electricidad es una sus cosas positivas. Y sí, los que voten en contra de la Reforma Eléctrica traicionarán a la patria, hay que decirlo claramente para que no quede espacio a las interpretaciones.

Lo mismo los que se opongan a la reforma de la Ley Minera para nacionalizar el litio y hacer que la nación sea la propietaria de ese metal considerado el ‘oro de la nueva era’  Los lectores no deben dejarse engañar con los argumentos tremendamente pro-empresariales y extranjeristas de los líderes partidistas y diputados priistas, panistas, perredistas y otros que quieren hacer creer que sus afanes privatizadores y ‘malinchistas’ son algo probo. El domingo es clave: se mostrarán sin tapujos.

LOS ESTÓLIDOS

Hay algunos que de plano provocan el bochorno colectivo por su impreparación como la porteña Josefina Gamboa quien, oronda, afirma que “los mexicanos pagarán más por la luz” con la reforma. Vaya, como si los empresarios que se apropien de la industria fueran a bajar los precios. Es una mentira. Pero no para allí pues difunde una perorata cargada de imprecisiones para engañar a la opinión  pública.

Ríanse, dice que México necesitará comprar más gas natural para las plantas generadoras de electricidad como si eso no se hiciera ya  hoy,  que “lo único que quieren es tener el control total de CFE” -¿qué no para eso es una paraestatal? – y la perla: “quieren otro brazo opresor, otra instancia para generar abusos. Quieren que pagues más de luz, recibiendo un pésimo servicio”. Discurso totalmente tendencioso casi ultraderechista pero a lo estólido.

¿Por qué está señora no ocupa parte de su sueldo para comprar libros y ponerse a leer?, ¿o para contratar asesores que le enseñen cultura general, especialmente historia, civismo, economía y soberanismo para tener argumentos de altura y dejar de pena ajena? Los otros diputados panistas, priistas y perredistas andan por las mismas: enseñando sus miserias argumentativas y de vende-patrias.

De entre ellos hay uno que ya hizo callo en lo anterior y en la desmemoria, el priista José Yunes Zorrilla quién no solo esgrime el falso argumento de la alza de tarifas sino que de plano se coloca como vocero de los empresarios. Este señor no tiene vergüenza, debería ofrecer una disculpa pública a los mexicanos y al menos abstenerse de participar en la votación del domingo pues él fue uno de los tres senadores veracruzanos -Héctor Yunes Landa y el panista Fernando Yunes, fueron los otros- que en el 2013 avalaron la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto misma que sirvió para desmantelar y tratar de privatizar a PEMEX y la CFE entregándole la riqueza energética al empresariado extranjero.

Los dos parlamentarios citados son muestra de la pobreza argumentativa y la baja calidad política y hasta ética de quienes ostentan una representación popular. No le sirven al pueblo, al contrario le mienten y obedecen a los grandes saqueadores. Lo más calamitoso es que ni siquiera pueden disfrazar inteligentemente su comportamiento. En fin, todo indica que el domingo votarán en contra y se frustrará la reforma constitucional, pero la historia los juzgará.

Por cierto, la guerra entre Ucrania y Rusia también derrumbó los argumentos comodines de los opositores de la Reforma Eléctrica y de los que rechazan la refinería de Dos Bocas pues quedó demostrado que el mundo sigue y seguirá dependiendo por mucho tiempo del petróleo y el gas hasta que no se encuentren otras rutas más rentables para sustituir la energía fósil.

Igualmente es verdad que la construcción de Dos Bocas está a cargo de otro personaje muy corrupto, la zacatecana Rocío Nahle, pero la planta es la clave para procesar el petróleo mexicano y dejar de comprar combustible refinado en el extranjero. Ese es otro proyecto positivo del lopezobradorismo pese al tufo de corrupción que lo envuelve. Ellos se irán, afortunadamente, pero Dos Bocas será un legado conveniente.