Uriel Flores Aguayo
Cuando mucho un par de días las autoridades de Tránsito y Transporte pusieron orden en las “ paradas “ de los autobuses públicos. Fue una acción efímera, tal vez de simulación. Inmediatamente las cosas volvieron al caos original. Hay que repetir que muchos taxis ocupan esos espacios y crean una situación irregular y peligrosa. Esas autoridades son ausentes y omisas, no cumplen con sus obligaciones y despiertan sospechas de complicidad. Eso ocurre en Xalapa todos los días. Parecía que, por fin, se aplicaba el reglamento en respuesta al clamor ciudadano. Todo fue pasajero. Malos taxistas y malas autoridades se siguen burlando de los xalapeños, esos que no tienen otra alternativa más que utilizar el transporte público, con todas las incomodidades que se sufren con un mal servicio. De por sí se tienen que padecer unidades en mal estado, pésima planeación de rutas y dudosa selección de choferes. No se debe generalizar, por supuesto, hay algunas líneas de autobuses que asumen su labor con profesionalismo; son excepciones.
La identidad de una ciudad, su personalidad, tiene que ver con su historia y cualidades especiales: cultura, gastronomía, instituciones, capital social positivo, etcétera. Sin embargo, para ubicar más completamente su real nivel hay que incluir como indicador serio la forma en que se moviliza en general y cómo funciona su transporte público. Revisemos el caso de xalapa, ni más ni menos que la capital de Veracruz: cuenta con muchos autobuses en mal estado, algunos en calidad de chatarra y otros importados ( chocolates ) sin que cumplan con las especificaciones determinadas; no hay claridad sobre la capacitación de los choferes, basta ver la apariencia de algunos para dudar de su profesionalismo; no existen “ terminales” propiamente dichas, algunos operan en las calles o terrenos improvisados; las rutas aparentan haberse hecho sin planeación, están saturadas; las autoridades correspondientes casi siempre son ajenas a Xalapa , y se van al término de su cargo, por tanto no hay arraigo; las paradas están ocupadas por taxis en un abierto desafío a los pasajeros. No hay de otra, el Gobierno Estatal debe tomar el problema en sus manos, es un asunto social. Hay mucho que hacer, pero lo más importante es empezar aplicando la ley y asumiendo responsabilidades. No debemos admitir ser tratados como vasallos o ciudadanos de segunda. Se debe implementar un plan rector del transporte público en Xalapa. Hay que hablar de algunos casos positivos: dos o tres líneas del servicio urbano y ciertas paradas con espacios funcionales y dignos. No, no es un asunto menor. Los ciudadanos tenemos que traducir el hartazgo e impotencia en denuncias y demandas cotidianas y continuas hasta que las autoridades correspondientes sean serias y cumplan con su deber. No somos la burla de nadie, no debemos transigir en esas exigencias para recibir un servicio humano y decente.
Recadito: incesante y locuaz la campaña contra la compañera Daniela.