CAFÉ DE MAÑANA

Por José Luis Enríquez Ambell

ALCANTARILLADOS OBSOLETOS

La industria de la construcción en todos sus segmentos es el cimiento de los sectores más sólidos de la economía en el país, incluyendo Veracruz.

Y es que el mercado de la construcción desde el sector gobierno, a través de inversión pública, genera obras, acciones y ejecución de trabajos también privados, y así la infraestructura crece y derrama recursos financieros entre la población al detonar el empleo y bienestar en hogares y familias.

En 2024, el anuncio de Rocío Nahle, al reunirse con Claudia Sheinbaum —ambas entonces gobernadora y presidenta electas—, y en relación con la planeación y programación de las obras para el estado de Veracruz en materia carretera e hidráulica, puntualizaron un aumento en la inversión pública en los meses por venir, y lo que paulatinamente se observa al alza, pero en el traslape de los Ayuntamientos parece que se están viendo rebasados o no conectados con la dinámica de la federación y el estado.

El INEGI, a través de la (ENEC), la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras, reveló que existe un crecimiento continuo en la producción de la construcción y se espera que durante 2026 se mantenga.

Y es que las obras en el sector de la infraestructura carretera e hidráulica igual potencian la urbanización, el transporte, así como a otros conceptos de la economía.

Las lluvias que se pronostican y que han empezado a soltarse —hace unas horas en Xalapa y región es la prueba— muestran el colapso de los sistemas de alcantarillado durante la temporada de precipitaciones, que ojalá no la conviertan en una crisis mayor estructural de proporciones lamentables.

Drenajes sanitarios y pluviales, en muchos casos, son más que obsoletos y colapsan en época de lluvias ante la combinación de una infraestructura vieja con conexiones ilegales, el crecimiento demográfico y la falta de cultura ciudadana. O sea, una mezcla perfecta para obtener resultados lamentables en lo material y “humano”.

Las razones y justificaciones sobran, pero la responsabilidad humana es claro que está más que presente en el terreno de los Ayuntamientos y, sobre todo, conurbados y metropolitanos, y que durante años poco o casi nada hacen para articular las acciones correspondientes.

Los “factores” de atención en forma integral en el quehacer público para eficientar los servicios a la población se convierten en “facturas” de no hilvanarse esfuerzos entre las instituciones a tiempo.

Hay zonas de localidades en el estado de Veracruz que casi toda su infraestructura en sus pavimentos, drenaje sanitario y pluvial supera 5 y 6 décadas de existencia, pero además sin mantenimiento preventivo, y que por el tiempo y cargas de una población creciente rebasó su utilidad.

Lo anterior, sin sumar que, en muchos casos, los drenajes sanitarios y pluviales fueron diseñados para menor volumen de agua y descargas, y se le conectaron viviendas, así como comercios, a la red de por sí dañada y vieja, y esas inyecciones de volúmenes masivos no son soportables; incluso se llega a visualizar, en algunos casos, que las aguas negras broten por alcantarillas y los inodoros.

DE SOBREMESA

Los Atlas de Riesgo, que se ha venido repitiendo e insistiendo, es urgente se actualicen por los Ayuntamientos, juegan un rol de alta necesidad.

El Atlas de Riesgos del Estado de Veracruz (AREV) es una plataforma digital pública y gratuita creada por la SPC (Secretaría de Protección Civil) del estado para identificar, prevenir y responder ante riesgos naturales o antropogénicos, tal y como en varios foros la secretaria del ramo, Guadalupe Osorno, lo ha expuesto y promueve.

Cabe decir que la herramienta AREV (Atlas de Riesgos del Estado de Veracruz) facilita la elaboración de los Atlas para municipios, pues actualmente menos del 25 % de ellos los tienen actualizados, aunque no resuelve buscar culpables entre actuales o los que entregaron hace 9 meses esas áreas. Lo grave es que las municipalidades sigan con “irregularidades” en ese terreno, y eso que apenas inicia el periodo de lluvias y cambios atmosféricos en la entidad.

Lo anterior habla de la poca o casi nula responsabilidad en términos, incluso, de actitud de los nuevos cuerpos edilicios, sino de la necesaria revisión de todos los alcaldes, síndicos, regidores, diputados locales y, sobre todo, los directores de Protección Civil municipales “ante ese incumplimiento de un deber legal”, que además no habla nada bien de quienes son “Contralores Internos” en los entes públicos del primer nivel de gobierno —ayuntamientos— como responsables de esas áreas de control y evaluación, pues más que sancionar hay que ayudarles en ser y hacer un mejor gobierno frente a toda la población que representan, dado que la Protección Civil NO tiene distingo alguno y es la herramienta básica contra la vulnerabilidad del patrimonio de las personas, como de su seguridad y vidas humanas.

UN CAFÉ LECHERO LIGHT

La acumulación de basura y sedimentos produce cerca del 60 % de inundaciones menores al causar obstrucciones de basura.

Esos desechos, como plásticos, grasas, toallitas húmedas y arena, se convierten en tapones severos dentro de las tuberías, y ante la falta de colectores pluviales “independientes”, pues en algunas localidades NO existe red pluvial separada o las existentes se encuentran rebasadas, y es que, habiendo un solo sistema combinado, toda el agua de lluvia satura inmediatamente la red.

UN CAFÉ CON PIQUETE

La participación ciudadana organizada debe dejar de ser observadora de estos hechos y pasar a ser partícipe con sus propuestas para promover la cultura de la prevención en materia de servicios públicos municipales.

¡ES CUANTO!

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